Historia de La Pedrera

No existe lugar en el mundo donde las historias y las leyendas, ya sea que estén basadas en hechos reales o inventados, no sean parte del imaginario popular, más allá de su veracidad, algo que pasa a segundo plano.

En La Pedrera, además de historias fantásticas sobre grandes tiburones, hay quienes han visto deambular de noche por la calle principal a viejos pescadores del lugar que habían dejado nuestro mundo hace ya varios años y que aun así amablemente saludaban con su mano levantada al vecino que no dejaba de mirarlos asombrado.

Otros en cambio aseguran haber visto en noches de luna llena, mientras apreciaban el mar desde el pequeño malecón local, raras siluetas de colores brillantes que nadaban juntas y se separaban en cuestión de segundos para juntarse nuevamente, a una velocidad indescriptible.

Éstas y otras historias se trasmiten por los vecinos y turistas de boca en boca y de generación en generación, y basta sentarse a hablar con los más viejos del pueblo para sumar a estas otras historias y leyendas propias de este singular lugar.

Un sitio en el que basta caminar lentamente para darnos cuenta de que tiene una magia propia, distinta de la que puede percibirse en cualquier otra de las playas de este hermoso país llamado Uruguay.